Laberinto a ciegas, juego y risas garantizadas.

A los hombres siempre nos han fascinado los laberintos y por supuesto mi peque no iba a ser menos. Desde mi punto de vista, lo que le atrae del laberinto es el reto que le supone su resolución y la libertad que experimenta de poder explorar caminos de forma totalmente autónoma.

A lo largo del mundo, se pueden encontrar laberintos espectaculares. Cuando salimos de viaje siempre tenemos en cuenta la existencia de algún jardin, parque o atracción que ofrezca esta posibilidad para visitarlo durante nuestra estancia.

De este modo en Viena visitamos los laberintos que existen en los jardines de Schönbrunn con sus juegos de espejos y de agua. Si viajas a Berlin puedes visitar el laberinto de los “Jardines del mundo” (Gärten der Welt), aunque están fuera del circuito tradicional son ideales para pasar una tarde con los peques. Y en Madrid capital existe un jardín laberinto en el parque del Capricho, pero por ahora siempre que hemos ido estaba cerrado al publico.

jardin laberinto

Laberinto de los jardines del mundo en Berlin

En nuestros viajes por Francia y Alemania descubrimos una versión muy curiosa: los laberintos en los campos de maíz. Se trata de pequeñas instalaciones que se montan en los campos de maíz, en verano cuando el cultivo esta lo suficientemente alto para ocultar a una persona. En algunos además de tener que encontrar la salida también tienes que completar un juego de pistas durante el recorrido. Es una opción de pasar el día en familia ya que suelen tener una pequeña área de picnic donde se puede comer o descansar después de la actividad.

laberinto de maiz

Laberinto de maíz

La verdad es que me sorprende que a día de hoy no haya algo parecido en España, por lo menos hasta donde yo he investigado, ya que me parece una idéa genial para rentabilizar de otra forma el terreno. Además de dar una oportunidad diferente de pasar una día en familia disfrutando de la naturaleza.

Por supuesto, como no podía ser menos, nosotros en casa hemos desarrollado nuestro propio juego de laberinto. Es una opción genial para cuando vienen peques a visitarnos o celebramos la fiesta de cumpleaños.

La idea consiste en que cada niño monte su propio laberinto y los demás tengan que recorrerlo y salir de él. Pero claro como el salón de casa no da para perderse había que ponerle alguna dificultad, asi que todos los niños tienen que recorrer el laberinto a gatas y a ciegas. Para “cegarlos” se pueden usar antifaces de los de dormir o un pañuelo. 

laberinto a ciegas

Jugando al laberinto a ciegas

Para montar el laberinto lo que hacemos es dejar todo el espacio del salón libre y después con todas las sillas que tenemos disponibles, cada niño idea su propio recorrido repartiéndolas por la habitación. Existen dos variantes: que cada niño recorra el laberinto solo y los demás le vayan dando pistas, buenas o malas, para ayudarle a llegar al final. O hacer que todos los niños recorran el laberinto a la vez.

Todas las veces que hemos jugado los peques han salido encantados con la actividad. Os animo a que la pongáis en practica en vuestra próxima celebración.

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